Todos los viernes son negros en Venezuela

     Oigo a los economistas y el pesimismo oscurece todo, pareciera que todos los días son viernes negros en Venezuela, “negro” como que yo fuera racista, ahora lo llamaré viernes “blanco”, por la limpieza de la billetera al no tener dinero, se oye que los efectos de la crisis, tiene su causa en una “supuesta” guerra económica, la moneda nacional cada vez más débil frente al dólar americano, cien bolívares es ahora un dolor y no un dólar a 4,30 que sumaría 10 dólares ¿Por qué estamos pobres, si somos un país petrolero?. Tanta riqueza a dónde fue a parar. La respuesta es obvia, antes, a los bolsillos de dirigentes y banqueros de la derecha con Acción Democrática y COPEI, y ahora, a los bolsillos de dirigentes y banqueros de la izquierda representados en el polo patriótico. Que no se ofenda los rojos rojitos, pero hoy gobierna la izquierda y un Ex Ministro declaró que miles de millones de dólares se los llevó las manos que mecen la cuna en el desaparecido organismo de control de cambio, denominado CADIVI. Sí hay una guerra económica, eso es verdad y también es verdad que hay una pésima administración de los recursos del estado, que agudiza los males de la economía, con un control y orden de los gastos e inversión del gobierno, no hay devaluación,  ni dólar paralelo que valga, pero una inflación que combina, populismo del gobierno socialista con acaparamiento y especulación capitalista, hace que exploten los precios de los productos, estrangulando de esta manera la economía doméstica de los hogares, del venezolano de a pie.

     Nadie habla claro, políticos de derecha e izquierda se pelotean un problema de alcance nacional que compete y afecta a todos los que viven en la patria de Bolívar, como es la debilidad de nuestro signo monetario: El bolívar. No se trata de buscar culpables, sino de enfrentar y asumir responsabilidad en busca de soluciones por las distintas corrientes políticas a la devaluación de nuestro signo monetario. El ataque a la moneda venezolana es bestial por sectores interesados, no sólo local sino continental, por eso se habla de “Guerra económica”. Un paquete de harina de maíz blanco, marca P.A.N,   tiene un precio de bolívares  2.130,00 en su empaque y en la calle se especula con un precio de bolívares 30 mil en adelante. Real y medio de bolívares vale, llenar un cilindro de gas doméstico y venden la popular bombona pequeña hasta en 10 mil bolívares, cuando su costo es Bs. 50,00; entonces se puede ir presumiendo que hay elementos extraños haciendo daño en la economía venezolana, porque esto no es obra de la inflación, es acaparamiento, especulación y usura.    

     El precio de estos y otros productos lo fija de manera arbitraria poderosos cárteles económicos, basado en el costo del dólar americano paralelo, mientras el dólar americano oficial sube por escalera en su precio, el dólar americano paralelo sube por ascensor, buscando crear una “HIPERINFLACIÓN” inducida. El ascensor para llegar a la hiperinflación lo representa una página Web amarillista denominada “Dólar Today”, desde la ciudad de Miami con contactos en Cúcuta y Caracas, triangulan el precio del dólar americano paralelo a su conveniencia, los parámetros son de dudoso método científico, para calcular y fijar el precio del dólar paralelo, pero son muchos los que lo adquieren al precio de “Dólar Today”. Lo sectores interesados, para inducir la hiperinflación,  aprovechan la baja de los precios del barril de petróleo, armando un complot que derroque al gobierno venezolano, con el alza del dólar frente al bolívar, dirigen este ataque a la moneda venezolana, sabedores de que el Estado Venezolano, está carente de suficientes divisas americanas, lo que impide que cubra la demanda de dólares por el sector productivo nacional, pues el gobierno venezolano depende de los dólares que da el barril de petróleo. Este ataque a la moneda venezolana es más certero, por la dualidad del control de cambio que existe en Venezuela, donde hay un costo para el dólar protegido para adquirir medicinas y alimentos, costo por cierto barato de la moneda americana, donde el Estado Venezolano pierde, pero lo hace para proteger a la población en cuanto a salud y nutrición y otro costo para un dólar libre flotando en una banda de precios, que termina por imponer en Venezuela la realidad de tres tipos de cambios monetarios para el dólar estadounidense, que suma por supuesto el dólar paralelo. Dólar protegido, dólar libre y el dólar paralelo, siendo este último el que hace añicos los salarios de los venezolanos.

     Al no tener suficientes divisas americanas, el Estado Venezolano queda arrodillado ante la demanda de dólares que no puede vender y esto ocasiona dejar la oferta a los que especulan con el dólar paralelo a un costo demasiado elevado y  que lo hacen mayoritariamente en las fronteras, principalmente con Colombia, el daño que ocasiona a la economía venezolana, la especulación del dólar a través de las casas de cambios colombianas en la frontera, mediante una ley, que hace lícito esté comercio, lo sabe el gobierno colombiano y su Presidente, Juan Manuel Santos, pero se hace el pendejo o el paisa, así cubre el crimen bajo de la sombra, de los carteles que trafican o lavan los dólares americanos paralelos, obtenidos quizás de la venta de drogas, bajo el sofisma que la distorsión de precios en estas monedas, es producto de políticas económicas del “régimen” de Maduro. En Bogotá el precio oficial del dólar frente al bolívar es menos de 20 mil bolívares, y en la frontera, específicamente en Cúcuta, un dólar vale más de 70 mil bolívares. De esta manera una simple página Web llamada “Dólar Today” al fijar el precio que le da la gana con el dólar, hace añicos tu salario, trabajadora venezolana y trabajador venezolano, si hoy ganas por ejemplo 500 mil bolívares, “Dólar Today” te lo destruye en días, aumentando el precio del dólar y mientras persistas la baja del precio del barril de petróleo. No en balde de la ciudad de Valencia en Venezuela, salen 30 vuelos de avión con destino a Bogotá, no para hacer turismo o pedir ayuda humanitaria, si no para comprar dólares y revender en Venezuela.           

     Para eliminar esta distorsión del valor del bolívar frente al dólar,  algunos economistas hablan de eliminar el control de cambio, otros de dejar el control de cambio, pero con un dólar a precio libre flotando, todos hablan de acuerdo a sus intereses y aplicando las reglas del mercado, en ese terreno y tomen nota, no vale los intereses del pueblo, sino de la oferta y la demanda, las personas son una mera “mercancía”, no seres humanos. Bajo la doctrina económica del Fondo Monetario Internacional, la crisis se soluciona con un paquete de medidas drásticas, para poder otorgar un préstamo hay que garantizar su pago, eso conlleva a monitorear la economía del país deudor y la aplicación al pie de la letra de su receta económica. Si un servicio público como la electricidad o la telefonía está quebrado hay que privatizarlo. La educación universitaria no debe ser pública, ni gratuita, pues es un gasto, no una inversión en talentos humanos como lo hace el “régimen” o mejor vender a Petróleos de Venezuela, ya que la nómina está demasiado abultada con trabajadores que cobran, pero no compensan el costo de producir cada barril de petróleo. Es fundamental congelar los salarios de los empleados públicos, nada de asignación de más pensiones, y que todos paguen los servicios de agua, luz, Internet y otros, a precios de mercado, nada de subsidio por el estado, las tarifas en Venezuela de estos servicios, al igual que la gasolina son bajas porque están subsidiadas por el “régimen”, políticas de subsidios que benefician a la población, pero matan de la rabia al Presidente de Colombia.

     Las medidas económicas mencionadas que impone el FMI o el Banco Mundial, pueden entrar o ser cambiadas por otras, no menos drásticas en este paquete económico neoliberal, los economistas emparentados con la oposición lo saben, pero no lo dicen, por temor al desprecio de la población y por ende al rechazo y costo político en desmedro de su parcela. En cada gobierno, detrás de un político, de esos que llaman “pez gordo”, por el cargo que ostenta, lo más seguro es que figure un economista, si el cargo de el político tiene que ver con la economía, aprovechándose de las  prebendas o dádivas, aparte de el tráfico de influencia que da el poder público. Y si son economista de izquierda en el gobierno, antepone ese costo político y corren la arruga, esperando que el precio del barril de petróleo suba, no tienen fórmulas efectivas a corto plazo para fortalecer  la moneda nacional, que no sacrifique el populismo que lo mantiene en el poder. Para qué sacrificar la unión cívica militar, aumentando el precio de la gasolina para obtener más dinero orgánico o creando una nueva moneda nacional que tumbe el precio del dólar, eso derrocará al gobierno, sin disparar un tiro en los cuarteles, por el costo político que representa esas medidas económicas, ya que acaba con el populismo, es mejor para el gobierno, crear una ilusión de bienestar “temporal” con las continuas devaluaciones del bolívar, así se sacan los bolívares, devaluando la moneda, para pagar el aumento de los salarios, la tarjeta de débito “Hogares de la Patria” y el bono navideño a expensa del sufrimiento que lleva a la población un dólar carísimo, que da más bolívares que vale cada vez menos, esta parte de la devaluación lo entendió perfectamente “Dólar Today” como arma silenciosa de guerra, y la utilizan para beneficio de ellos, pero en contra del “régimen” de Maduro, con la devaluación de la moneda solo se beneficia la banca, el gobierno y sectores mercantilistas poderosos, pero NO el pueblo, al contrario el pueblo se empobrece más y más.

     Para no dejar caer el populismo con el CLAP, mantener la burocracia, continuar con el derroche de dinero superfluo, el gobierno en Venezuela, está renuente aplicar un paquete neoliberal de medidas económicas, que pongan orden en el gasto público y pare la inflación, vade retro con ese paquete, dirán personeros de la cúpula cívico militar, sin embargo estamos en un país 100% capitalista, bajo la influencia de una potencia económica, militar y política y una economía rentista y monoproductiva, dependemos del petróleo. Cuanto tiempo aguantara la población, el desabastecimiento de alimentos y medicinas, la especulación con los productos por el bachaqueo, la falta de efectivo en monedas constantes y sonantes, todo esto ocasionado por no tener una moneda fuerte frente al dólar. No más devaluaciones. Aquí se impone la sensatez y lógica de la realidad, no podemos hacer como el avestruz y escondernos del mercado, no somos un país socialista, ni menos comunista, hay un estamento político socialista y unas políticas públicas socialista, pero la economía es capitalista, una prueba es el Código de Comercio que no se ha reformado, sigue siendo mercantil, no comunista. Es necesario entonces que sectores del país entiendan que el Estado no puede dar trabajo a todos, ni producir la riqueza necesaria para que el país avance, se impone una visión que combine, política, sociedad, capital y trabajo y cuando nombro sociedad me refiero al socialismo como inclusión de los sectores más pobres y al capitalismo como valor agregado en la industria nacional. Hay que industrializar el país, sembrar el petróleo en el campo, crear trabajo con buenos salarios por hora y no por jornada, fortalecer la moneda nacional frente al dólar, diálogo con todos los sectores llamase como se llame oligarcas, bolivarianos, pobre y ricos, trabajadores y empleadores, cristianos y ateos, capitalistas y socialistas. También debemos de tener claro que el mercado NO es la solución a todos los males, el capital da riqueza, pero solo el 1% de todos los habitantes del planeta son ricos, la riqueza está concentradas en pocas manos y en pocos países. Se impone inventar o errar, buscar un equilibrio entre socialismo y capital, sin caer en dogmatismo, hay que tropicalizar las recetas económicas de los países del hemisferio norte del planeta adaptándolo a nuestro entorno, mejorar lo malo hasta eliminar lo malo, copiar y mejorar lo bueno. Venezuela no es EEUU, tiene su propia cultura, tradiciones y manera de ser del Caribe, tampoco es China, somos orgullosamente venezolanos. Se debe tomar en cuenta que la economía no se ciñe a modelos ideológicos, negocios son negocios y tiene sus propias reglas, entender eso es un buen comienzo para poder sacar el máximo provecho a esas reglas, tenemos que trabajar en el presente para obtener un futuro brillante y adaptados a estos tiempos, no hay espacio para le mediocridad o el pesimismo. Si queremos sacar el país adelante y acabar de una buena vez con esta tortura de “Dólar Today” y su alza del precio del dólar y la llegada de la hiperinflación inducida, es imperativo decir la verdad, tanto gobierno como oposición y demás sectores de la vida nacional en Venezuela, deben asumir su responsabilidad sin echar las culpas a otros, la economía para el crecimiento sostenido y sustentable del producto interno bruto, se logra con medidas, no con leyes y decretos, habrá impacto negativo para la población, si lo habrá. Todos tenemos que trabajar para superar estos escollos negativos, pero necesarios, si queremos salir de la crisis. La agenda de un diálogo y de medidas económicas concertadas sobre todo por los trabajadores y el sector industrial es fundamental; así como el apoyo político de todos los sectores a una agenda económica común. No queda de otra si amamos a Venezuela o nuestra querida República Bolivariana de Venezuela.

     El cese de los ataques a nuestro signo monetario vendrá, si hay un diálogo con respeto y sinceridad, la verdad nos hará libre, debemos prepararnos, el futuro está en la inteligencia artificial, en la robótica, no creo que el futuro existan robot capitalista o socialista, el medio de producción será otro, creo en una sociedad con tecnología de punta, con educación  y con el conocimiento que da las ciencias del saber humano, allí está la solución de los grandes y pequeños males en el: Conocimiento. Si tenemos información y conocimiento la patria no se perderá, ni en está, ni en las generaciones futuras. Los viernes en Venezuela, son alegres y divertidos, a pesar de lo que dicen los economistas, de ti depende que sigan así.


       


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